Preparar bien la sesión de Depilación Láser

Para conseguir unos resultados óptimos en el tratamiento de depilación por láser, no solo debemos elegir un centro con grandes profesionales y probada experiencia. Tampoco basta que posea equipos de gran eficacia y última generación. Si realmente queremos aprovechar todas las ventajas que este método nos brinda y deseamos depilarnos con el menor número de sesiones y las mínimas molestias, es necesario que nosotros, los pacientes, nos preparemos antes de las sesiones. Con ello conseguiremos además minimizar los posibles riesgos que todo procedimiento médico entraña.

Y ello no es muy difícil: un poco de sentido común además del seguimiento estricto de las normas que nos entregarán en la clínica será suficiente. No obstante, hagamos un pequeño repaso de todo lo que debemos observar para que nuestro tratamiento de depilación láser sea un éxito.

  1. En primer lugar, nuestra piel debe estar lo más blanca posible. Sea cual sea nuestro color natural de piel, es de gran importancia que no la expongamos al sol al menos desde un mes antes de empezar el tratamiento. Y lo mismo podemos decir de los rayos UVA y de los bronceadores cosméticos, ya sean en cremas o en cabina de spray. Cualquier sistema que oscurezca o broncee nuestra piel entorpecerá el tratamiento de depilación y provocará riesgo de quemaduras. Por ello, si estamos en temporada de calor, cubramos nuestra piel con mangas largas y pantalones y apliquemos cremas solares con alto factor de protección.
  2. En segundo lugar, las zonas a tratar han de estar completamente limpias. Y ello por varios motivos: el respeto que nos debe merecer el personal que nos va a atender y también por nuestro propio interés, ya que una zona que no esté higienizada puede provocar, con la acción de láser, manchas en la piel. Por lo tanto limpiaremos la zona con agua y jabón y retiraremos cuidadosamente cualquier resto de maquillaje, cosméticos o desodorantes.
  3. El rasurado. A la hora de realizar el tratamiento, el vello no puede estar crecido. Un vello largo absorbe la energía del láser, puede quemar la piel (por que llega a arder) y evita que la energía llegue al folículo. Lo ideal es que el vello esté crecido 1 ó 2 milímetros por fuera de la piel, para que sirva de “antena” para captar la energía y transmitirla hacia el folículo piloso ocasionando la destrucción del mismo. Por ello nos rasuraremos 2 ó 3 días antes de acudir a la sesión.
  4. El dolor. Aunque la depilación por láser es generalmente poco molesta, para algunas personas más sensibles puede llegar a ser muy dolorosa. Para este problema existe una solución en forma de pomada anestésica. Dicha pomada es un medicamento y no un cosmético. Por ello, un médico colegiado perteneciente a la plantilla del centro donde nos vamos a depilar, deberá extender la correspondiente receta para que adquiramos la pomada en la farmacia. Esta es una razón más para acudir a centros médicos, con médicos que atienden durante todo el horario de apertura.

La pomada tiene un principio activo anestésico que se puede absorber por vía general. Por lo tanto, nunca se aplicarán cremas anestésicas a grandes extensiones de piel, en evitación de posibles efectos secundarios de la misma. Después de aplicarnos la crema, colocaremos un film transparente y esperaremos entre 30 y 60 minutos a que haga efecto. La ausencia del film o el no esperar lo suficiente hará que la crema no provoque el resultado esperado.

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